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A PROPÓSITO DE CATALUNYA

A PROPÓSITO DE CATALUNYA

No tengo por menos que sentirme horrorizado con todo lo que está pasando con el tema de Cataluña. No quería ni hablar de ello, incluso cambio la radio o la tele y evito las redes sociales por olvidarme de todo lo que está ocurriendo, porque realmente me siento muy afectado, sobre todo al ver el odio y la controversia que se ha generado, pero entiendo que todos debemos de aportar nuestro granito de arena para intentar rebajar esta tensión que se ha creado, para intentar que la cordura vuelva a reinar, para que saquemos esa parte buena que todos tenemos (¡todos!), para que hagamos un ejercicio de tolerancia y de buena voluntad (¡todos!) a ver si puede ser que desaparezca este clima irrespirable que se ha generado.

En pleno siglo XXI cuando se supone que la gente es más culta y como tal menos manipulable, cuando se supone que deberíamos ser más tolerantes con las opiniones de los demás, cuando el diálogo debería prevalecer por encima de toda violencia de cualquier tipo, me he visto absolutamente sorprendido, decepcionado y hasta asustado por la irracionalidad que hemos sacado a relucir con este tema y el odio que ha suscitado. No estoy de acuerdo con el referéndum tal y como se ha hecho (menos aún con la cúpula que lo organiza), al margen de que sea ilegal. Es obvio que, tal y como se ha desarrollado, donde gente ha votado varias veces y donde no habrá votado la inmensa mayoría que no estaba de acuerdo con él, jamás puede considerarse como vinculante, para que encima pretendan hacer una declaración unilateral de independencia, pero también es evidente que en pleno siglo XXI la gente tiene derecho a ser lo que quiera ser y si la gente demanda un referéndum (es obvio que ese es el deseo de la inmensa mayoría de la sociedad catalana) considero que indiscutiblemente tiene que haberlo tarde o temprano por mucho que se firmara lo que se firmara en otros tiempos y por mucho que la historia sea la que sea. Las leyes están para cambiarlas, para adaptarlas a los tiempos. Por otro lado también es obvio que la represión es contraproducente. Hace unos años, si se hubiera hecho el referéndum, el "no" hubiera arrasado y ahora mismo, tras los últimos acontecimientos, seguramente sería al revés.

Yo no quiero en absoluto que Cataluña se independice por muchos motivos: por un lado, no sé por qué pero me entristece. Incluso no puedo evitar sentirme hasta cierto punto menospreciado como español ante esa actitud de muchos catalanes. Además sinceramente no creo que les convenga ni a ellos ni al resto de España. Por otro lado, entiendo que las tendencias lógicas de la humanidad deben ir encaminadas a suprimir fronteras y no a implantar más todavía (ya en el blog de mi web, hace tiempo, escribía un artículo al respecto). Pero, tras un referéndum consensuado, donde se hayan evaluados concienzudamente todos los pros y los contras y que no sea fruto de un calentón por una serie de acontecimientos, si esa es su voluntad, habría que respetarla, aunque yo espere y desee que ganara el "no". Tengo amigos catalanes, que nunca han sido independentistas y que sin embargo están indignados por la violencia que han vivido el otro día, incluso en sus carnes, sin ningún motivo para ello, y que están horrorizados con los videos y las manifestaciones que han visto circular por las redes sociales, con gente gritando "¡a por ellos!" a la policía y guardia civil (incluso gente muy maja -porque los conozco- que espero que cuando lo piensen detenidamente se avergüencen de esas manifestaciones y de ese odio).

Cada uno pinta las cosas según le interesa y los problemas no se arreglan echando más leña al fuego, unos y otros propagando las imágenes que más les convienen (algunas de ellas incluso manipuladas). Creo que es evidente que en algunos casos ha habido simulaciones y provocaciones, como también lo es que hubo violencia desmedida contra gente pacífica que solo quería votar (y me consta que algunos incluso el "no"). Que el referéndum era ilegal, anticonstitucional...¡de acuerdo!, pero tampoco creo que sea tan grave ir pacíficamente a emitir un simple voto cuando su gobierno autonómico les ha convocado. También dice la constitución que "Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada" y que "Todos los españoles tienen el deber de trabajar y el derecho al trabajo" y hay que ver la cantidad de gente que hay sin un techo, la cantidad de gente que ha perdido sus casas en beneficio de los bancos y la cantidad de gente que aún se ve rebuscando en los contenedores y no veo tantas manifestaciones de gente ofendida por el incumplimiento de estos artículos, cuando esto sí considero que es realmente grave.

El odio solo genera odio. La violencia solo genera violencia. Claro, que hay gente a quien no le interesa dialogar, seguramente si al señor Rajoy y al señor Puigdemont les hubiese tocado recibir los palos en vez de al pueblo llano como pasa siempre, se habrían esmerado más en llegar a un acuerdo dialogado en vez de llegar a lo que se ha llegado. Hay por ahí un cartelito circulando de Mafalda, donde dice: "Si los que deciden las guerras tuvieran que ir a pelearlas, viviríamos todos en paz". Totalmente de acuerdo.

Ojalá que los políticos fueran como los deportistas y los cómicos, aunque en todas partes hay de todo, es cierto, pero tengo que hacer mención a Nadal y a Berto Romero por unas declaraciones y un sketch que he visto por ahí aportando cordura. ¡Qué grandes los dos!

No quisiera que se me interpretara mal (sobre todo gente a la que tengo mucho respeto y mucho cariño y se pudieran dar por aludidos), porque hace tiempo que entendí que por encima de todo, por encima de ideologías y de siglas, están las personas, su comportamiento, su manera de actuar en el día a día y en los cargos que ostenten; hace tiempo que entendí que las buenas personas no son patrimonio de ningún partido político ni de ninguna ideología, pero permitidme esta reflexión: querer a España no es cantar "Yo soy español, español", no es gritar "¡Viva España!", no es exhibir banderas por doquier..., (aunque por supuesto todo ello es muy respetable, pero no determinante) , querer a España es querer a su gente, a los españoles, ¡a todos!, es querer que los españoles (¡todos!) vivan mejor.

Querer a España es intentar que nuestro país viva en paz y en armonía. Es incongruente venerar el símbolo y pisotear lo simbolizado, es incongruente despreciar a los españoles y venerar al trozo de tela que los representa. Es como enarbolar la bandera del Real Madrid pero querer que el equipo pierda todos los partidos. Por eso no puedo entender que la gente se ofenda tanto porque alguien diga que no se siente español y sin embargo no se ofenda cuando alguien que dice ser muy español les roba. No puedo entender que a Piqué se le criminalice por el mero hecho de decir que quiere un referéndum (que ni siquiera ha dicho jamás que quiera independizarse, que también seria respetable), pero que a su vez se está partiendo el pecho defendiendo y representando a la selección española... y que sin embargo no se criminalice a los que dicen sentirse muy españoles pero se llevan su dinero (a veces incluso robado) a paraísos fiscales.

En fin, es mi opinión al respecto. Pido disculpas de antemano si alguien se sintiera ofendido o molesto por algunas de mis conjeturas pero está escrito con el ánimo de contribuir a la pacificación a través de la reflexión y nunca con el de molestar a nadie.

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Lunes, 19 Agosto 2019

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