Quisiera decir, a todos los que se decidan a hacer obras mías, que les agradezco muchísimo su elección y que conmigo van a encontrar todas las facilidades del mundo y toda mi colaboración; incluso con arreglos si es necesario. Pero también hay dos cosas que considero imprescindibles a la hora de representar una obra:

  1. Que, siempre que se anuncie, debe ir acompañada irremediablemente con el nombre del autor.
  2. Que se respete siempre el texto original.

   Como sé que, desgraciadamente, a menudo no se cumplen estos dos requisitos, ruego encarecidamente que, antes de decidirse a hacer una obra mía, lo tengan en cuenta.

   Comprendo que a veces es inevitable hacer algún tipo de adaptación, por cuestión de número de personajes, o incluso suprimir o cambiar alguna palabra, por considerarla inadecuada, cuando sea representada por menores o vaya dirigida a un público infantil. Y, por supuesto, que es preciso cambiar algunos modismos cuando se represente fuera de España. Pero lo que no admito bajo ningún concepto es que se modifique el texto gratuitamente. La sensación que siento como autor cuando esto ocurre es semejante a la de ver como deforman a un hijo mío encima del escenario.

Muchas gracias.